Crónica Matapegas 01/11/2014

ATRAS

Crónica Matapegas 01/11/2014

Después de los magníficos resultados de la temporada anterior, esperábamos con impaciencia esta montería, por lo que puntuales a la cita se reunían los monteros en Aliseda para el sorteo, en un día de calor anormal para estas fechas nos dirigimos hacía la finca por armadas y una vez colocadas todas las posturas soltaban las rehalas sobre las 11,30 horas, para evitar en lo posible el calor.

Antes de soltar ya se oían las primeras detonaciones, que hacía presagiar que todas las expectativas puestas de nuevo en esta finca iban a cumplirse.

Una vez sueltos los perros nada más entrar en la mancha y aprovechando que estaban aún con fuerzas para hacer su trabajo, sacaron hasta seis venados seguidos en la mano que yo llevaba, que fueron abatidos en su totalidad en el sopié, cumpliendo también numerosas ciervas que no podían abatir más que unos pocos puestos para gestionar la caza en la finca, como de costumbre los cochinos, especie muy abundante en la finca, daba vueltas a los perros aprovechando que éstos casi siempre salían con una res y que poco a poco el calor iba haciendo mella en ellos hasta que pasada una hora, sólo podían correr las reses unos pocos metros para después volver al lado del perrero, lo que hizo que los cochinos se quedaran en la mancha, así como los venados más viejos, sobre todo en dos de las sueltas más duras de montear.

Aun así y después de contabilizar 145 disparos pudimos contemplar en la junta de carnes 29 venados, algunos de buen porte, 12 cochinos con un navajero entre ellos y 5 ciervas viejas abatidas para descaste, magnífica jornada de caza entre amigos, que terminó con un buen cocido y comentando los lances del día tomando algo aprovechando la temperatura primaveral que gozábamos, impropia de primeros de noviembre.

Destacar el puesto de Valentín Cortés con dos venados y 1 cochino o el de Joaquín Garrido con tres venados, también Melchor García con un venado y un cochino, como el de Juan Manzano donde además el cochino era un buen navajero, como anécdota del calor que hacía mencionar la labor “humanitaria” realizada por Manolo Garrido, al “socorrer” a un perrero que había tenido un golpe de calor y al que le facilitó agua con azúcar para reanimarlo, y que después de un descanso a la sombra de unos quince minutos volvió al monte a continuar con su trabajo.

Una vez más cumplió la finca a pesar de que esta temporada no nos ha deparado alguna medalla como viene siendo habitual en las últimas temporadas, pero la belleza de la mancha, la dureza de la misma y el enclave privilegiado de la finca, hace que ya comencemos a contar los días para la siguiente temporada volver a asistir a esta magnífica montería.

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