Crónica Montería en El Campillo de Gordillo 2016

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Crónica Montería en El Campillo de Gordillo 2016

Crónica Montería en El Campillo de Gordillo 2016

Fuertes vientos lejanos sacudían El Campillo de Gordillo hoy 17 de diciembre, el día elegido para montear una de las zonas míticas de la Sierra de San Pedro. Comenzábamos el día en el Restaurante La Cabaña donde teníamos citados a los monteros para la reunión y sorteo de la montería.

Los todoterrenos llenaban el aparcamiento y la cafetera no dejaba de silbar sirviendo cafés a los helados monteros que buscaban calentar sus gargantas y llenar sus estómagos con las migas que nos tenían preparadas. Mientras tanto preparábamos el sorteo de la montería con el riguroso ritual de preparación del famoso bingo, el gran mapa de la finca y la revisión de las emisoras para los postores. Una voz alerta a los cazadores y como bando de palomas que se coloca en un segundo en la encina, los monteros rodean la mesa del sorteo para dar comienzo a la salida de las armadas.

Las primeras armadas ya recorrían las umbrías y solanas de El Campillo de Gordillo para ir cerrando la finca, a la espera de las traviesas que poco tardaron en dar por colocada la montería a la espera de la posterior suelta de los perros. Pero no le dio a tiempo a nuestros canes a escuchar los primeros tiros que ya amenizaban la montería, aunque fueron nuestros valientes perros los que dieron comienzo al chorreo de disparos, al sacar ferozmente la caza que aguardaba encamada en el monte.

Un lance, otro más, otro venado que cruza la traviesa, tranquilos no paso del cierre, así se comentaba la montería por emisoras y nuestros aliados los Smartphone, pero fue a mitad de montería cuando la sorpresa e incredulidad de los monteros se hizo palpable al divisar los muflones que ya recorren estas serranías, pero obedientemente y cumpliendo con la ley montera, no se les disparaba, por no estar permitido y por ser aun de talla pequeña.

Un cañonazo retumbo por la serranía girando la vista de más de un montero, que se apresuraron a averiguar qué había pasado, pues ya se olían algo al recordar que por esos altos estaba nuestro amigo Juan Carlos Pedrera, al cual la fortuna está acompañando en las últimas monterías, y no fallaba otra vez ese talismán que tan escondido tendrá y que no enseña. Atento, silencioso, y en un momento el nervio recorrió a nuestro amigo Juan Carlos, un nervio muy especial, un nervio que solo un cazador puede describir, un nervio que lleva impaciencia, altas respiraciones, dilatación de pupilas, subida de tensión, rigidez de los músculos y una inseguridad que quien sabe llevarla se traduce en puntería.

Un chasquido de piedra, una jara que se mueve, unos cuernos que empiezan a asomar, temple de nervios monteros y nuestro amigo Juan Carlos divisaba en su visor a un precioso venado que irrumpía por su postura. Juan Carlos soltó todo el aire de sus pulmones, tenso su brazo que se convirtió en puro acero fijándose hacia el venado para no moverse ni un ápice, solo el dedo se flexiono para soltar un tremendo disparo que no dio opción al impasible y viejo venado, que vio como después de tantas monterías escapándose en esta se había topado con un gran cazador. Todo ese proceso se repitió momentos después cuando cumplió otro venado a su puesto del que igualmente dio buena cuenta. Enhorabuena a Juan Carlos por otro gran lance y esperemos que nos revele cuál es su talismán para esta gran racha de trofeos.

La montería continuaba y por una postura los perros sacaban un venado al que perseguían sin descanso, olvidándose de la persecución de un solitario jabalí, el más listo de la clase, que bien quería hacérsela a nuestro amigo Nacho, que mientras veía como los perros se iban con una ladra hacia la lejanía, un ruido seco surgía de entre el monte y dibujaba una silueta oscura, preparándose para un lance inminente Nacho se llevó el rifle a la cara y vislumbro un jabalí que lentamente trataba de evadirse de la montería sin hacer ruido, en lo que nuestro querido Nacho le soltó un certero disparo que lo dejo como se dice en el argot montero “seco”, retiro la vista del visor y vio que había matado un guarrete, o eso creía el, pues cuando se acercaba el final de la montería se acercó a retirar el jabalí para facilitar la labor de postores y muleros como buen montero, cuando trato de coger el jabalí tras varias vueltas se dio cuenta de que le faltaba una mano. Tan sorprendido por esta rareza de la falta de un miembro, se le cruzo una idea por la cabeza, cojo y viejo este tiene que ser bueno, pues dicho y hecho se apresuró a mirarle el morro cuando sus ojos se iluminaron al verle una buenas navajas diciendo en alto “pero que he cazado”. Bien se creía Nacho que había matado un simple guarro cuando descubrió que había matado el mejor jabalí de la montería, una lección de caza que nuestro amigo Nacho no olvidara nunca, pues los mejores jabalíes no siempre son los más grandes y son los venidos a menos, enhorabuena Nacho.

Otro abonado a la suerte es Julio Fernández-Trejo que volvió a abatir un venado bonito cobrado por los perros entre el monte, o Apolinar Bernardo que abatió también otro venado o José Carlos Pérez que fiel a su cita abatió un cochino y así numerosos lances los que se vivieron en esta gran montería en El Campillo de Gordillo hasta llegar a los 15 venados y los 10 jabalíes cazados en lo que fue un gran día donde el único inconveniente fue el fuerte viento frío que movió la caza de la parte de la Leonera, dejando solo alguna cierva en esa parte y algún rápido jabalí que solo enseño los cuartos traseros sin dar opción al encare.

Gran día el vivido entre buenos amigos y donde tenemos que agradecer a la propiedad su labor para que disfrutemos de esta montería, gracias igualmente a todos los que hacéis posible que disfrutemos estos grandes días de caza, gracias a trabajadores de la finca, a postores, rehaleros y muleros por vuestro trabajo. Gracias y nos vemos de montería.

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