Crónica Montería en La Montera y San Felipe 2016

ATRAS

Crónica Montería en La Montera y San Felipe 2016

Crónica Montería en La Montera y San Felipe 2016

Llegaba el gran día, era 12 de noviembre, la fecha elegida para montear la nueva finca que teníamos en el calendario de esta temporada, monteábamos La Montera y San Felipe. Donde en esta ocasión viajábamos a tierras de Monfragüe en busca de las cuatro especies monteras.

Daban las ocho y media de la mañana en Casas de Millán y los monteros ya se reunían impacientes por empezar la jornada tan deseada. Las migas hoy se alternaban entre comentarios de lo que nos esperaba en esta montería con el atractivo de los gamos y muflones, que hacían la boca agua a más de un montero que tantas veces había soñado con alguno de estos lances.

Comenzaba el sorteo y las primeras armadas comenzaban a cerrar la finca, entre avisos por móvil de lo que estaban viendo al entrar a la finca, asombrados por los gamos que tan elegantemente desfilaban a la vista de los coches, que en más de una ocasión embobados por la maravilla que veían tenían que rectificar la dirección del volante y devolver la atención a la conducción.

Todos colocados, todos atentos, todos ansiosos y un sonido delicado e intenso inunda los riberos, el sonido inconfundible de la caracola, un toque y todos los presentes dan un respiro para calmar nervios. Primer disparo que daba comienzo al festival de tiros que duraría durante toda la montería, los venados a la carrera, los gamos al trote, el muflón entre saltos y el jabalí zorreando, así transcurría la jornada entre los puestos.

Un ruido, un chasquido, un bulto negro entre jaras, que será, de repente una mancha blanca, será un muflón, José Carlos prepara su rifle sorprendido en ese momento por un buen muflón que hacia acto de presencia en esta escena con toda su excelencia deslumbrando a nuestro amigo. José Carlos impresionado por la espectacularidad del animal templa sus nervios, agarra fuertemente su rifle, suelta su último soplido para vaciar su cuerpo y prepararlo para el impacto de la deflagración que empezó a provocar la bala que ya salía del caño en busca de su presa, un impacto que dejo al muflón listo para sentencia, y que mientras caía hacia que la cara de José Carlos se cambiase de tensión a impasible ante lo que acababa de vivir, un gran lance a un buen muflón en abierto.

Tras un instante, que todo montero reconoce, ese instante en el que dices para tus adentros “no me lo creo”, tras ese instante, viene el fuerte abrazo con el compañero y la emoción de transmitir a los amigos instantáneamente gracias al móvil lo que acababa de vivir, y recibir los primeros, enhorabuena José Carlos.

Mientras tanto otra sorpresa se llevaba otro gran montero, nuestro amigo Guillermo tras un buen rato maldiciendo al rifle y todos los utensilios que encontraba alrededor de su puesto, tras dejarse ir un venado, de repente se quedó en blanco, esa sensación de una milésima de segundo que para un cazador se hace un cuarto de hora, ese instante en el que divisas unos cuernos no habituales, unos cuernos que se tornan en palma al girar la cabeza, ese elegante trote que comienza a deslumbrarse en el puesto, ese pelaje claro que se distingue entre la verde hierba del noviembre extremeño. Se abren los ojos, se tensa el brazo, se dobla el codo, el rifle a la cara, un segundo para centrar la cruz en tan bello animal, un dedo nervioso empuja un gatillo que parece no existir, Guillermo siente un empuje en su hombro, pierde de vista un instante la imagen del visor, y de repente vislumbra al instante como el gamo se rinde a la tierra, un nerviosismo inunda a nuestro amigo, conocedor de que acababa de vivir su lance, acababa de vivir un lance que recordara toda la vida, y nada podrá ya superarlo, porque para un cazador cada lance es único, enhorabuena Guillermo.

Afortunado también nuestro amigo portugues Joao Faria, que aunque iba buscando el gamo o el muflón, tuvo que conformarse con abatir dos venados y las dos ciervas del cupo, en una según sus palabras, de las monterías más entretenidas que había vivido, por la variedad de especies, por la cantidad de tiros, más de 240 según los que se dedican a éstas labores de conteo y por la numerosa presencia de caza que vio desde su puesto.

Resaltar igualmente puestos como el de Ricardo Pato con dos gamos, o Raúl Peña con los mismo trofeos, un bonito navajero de José Manuel Becedas o el infortunio de Manuel Belloso que a pesar de abatir un gamo, todavía está pensando cómo se pudo ir el cochino que le cumplió al 1 del cierre de Casasolilla y que le entró tan cerca que pudo ver las enormes navajas que portaba, y que según su experta opinión tocaban metal seguro, una pena porque rompió la malla y pasó a la finca de al lado pinchado pero sin posibilidad de cobro, pues hubiera lucido espléndido en el plantel.

Muchas más historias se sucedían durante la montería, muchas más vivencias, muchos más lances, y muchos más trofeos, hasta llegar a los 20 venados, 12 gamos, 4 muflones y 3 jabalíes abatidos en esta intensa montería, además de las ciervas de gestión que los monteros cumplieron rigurosamente para mantener el equilibrio necesario en una finca con tanta diversidad de especies.

Gran día el vivido con un montón de historias que se relataban durante la comida y entre foto y foto con los bellos trofeos que lucían en el día de hoy. Un buen día gracias al trabajo primero de la propiedad y gestión de la finca llevada a cabo por Miguel Ángel y Eusebio, gracias a nuestros rehaleros, postores y muleros por el gran trabajo realizado para que vivamos esta montería.

Gracias a todos y nos vemos de montería.

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