Crónica Montería en El Puerto de San Blas 2016

ATRAS

Crónica Montería en El Puerto de San Blas 2016

Crónica Montería en El Puerto de San Blas 2016

Agua, viento y nieblilla, contra estos elementos tuvieron que luchar nuestros monteros el domingo 20 de noviembre en la gran montería que teníamos en El Puerto de San Blas, pero ninguno desfalleció conocedores de la buena montería que tenían por delante.

Fuertes inclemencias las que nos reservaba el domingo tras un bello sábado en Cantillana, la mañana comenzaba entre lluvia débil y algo de viento, que se fueron tornando a medida que se aproximaban las armadas a El Puerto de San Blas en vientos huracanados y lluvias torrenciales, pero nuestros valientes monteros desenfundaban sus armas, preparaban sus paraguas y chubasqueros sin descanso, para dar comienzo a la montería, pues todos éramos conocedores de lo buena que estaba la mancha y nadie quería perdérselo.

Un aviso por las emisoras a los postores, para comprobar que todo estaba en orden y se daba suelta a las rehalas, un aviso por emisora porque el fuerte viento impedía oír entre armada y armada lo que sucedía, tal era la inclemencia que a más de uno las ciervas le dieron una sobresalto a escasos metros sin sentirlas, cuanto más los habilidosos jabalíes que se la jugaron a más de un distraído montero.

Esta montería en El Puerto de San Blas era para cazadores atentos, esos que no se pierden ni una de lo que pasa a su alrededor, esos que levantan el rifle con velocidad y destreza. Así sucedió que una gran cantidad de jabalíes se escapaban de la vista y atención de los monteros huyendo de la montería, y otros tantos apretaban los cuartos traseros para que lo rozara la bala. Tanto es así que muchas armadas habiendo tirado 9 jabalíes solo conseguían abatir 1.

Pese a la inclemencia del tiempo, a los fallos y distracciones se consiguieron abatir 17 jabalíes con algún navajero que alegro a más de un montero. Un navajero abatido por nuestro amigo José María es el que se llevó los flashes hoy, un navajero que costo lo suyo, pues ante las inclemencias del tiempo y los nervios de tan fuerte animal acercándose, hay que calmar bien el cuerpo para poder abatir como lo hizo José María a este navajero, pues de entre la niebla surgió una silueta negra que desprendía chorros de agua en cada trote mientras el fuerte viento arrastraba tal agua, una imagen que pocos pueden disfrutar, y que pondría nervioso a más de uno, por eso enhorabuena compañero por tan bello lance vivido.

Pero la mención especial es para nuestro amigo Juan Carlos Pedrera, que luchando contra viento y marea se aferró a su rifle sin soltar ni un dedo, sin distraerse ni un segundo, sin dudar una milésima, se encaró su rifle y metió su visor en esa vista certera para deslumbrar a un majestuoso venado que hizo que el corazón de nuestro amigo Juan Carlos se pusiese a mil por hora y la adrenalina inundase su cuerpo, pero templando Juan Carlos sus nervios consiguió detener el tiempo por un instante para enviar un impresionante disparo al gran venado que le desafiaba por la dehesa, para llevarlo al suelo en un precios lance que nuestro buen amigo no olvidara en su vida, enhorabuena Juan Carlos.

Pudieron ser más de uno en el plantel los venados de gran porte, si el amigo José Carlos Pérez, purista de la montería española hubiera tenido un poquito más de ambición y no hubiera dejado pasar en su tiradero, pero con tendencia a ir al puesto de al lado comentaba, donde a Álvaro le había tocado en suerte, otro de los venados grandes avistados en la finca, a pesar de que ya de huida porque a Álvaro se le había encasquillado el rifle, bien por la lluvia, bien por los nervios de ver un bicho tan imponente, le dio tiempo a dispararle y cree y no es personaje baladí en estas lides, a “engancharlo” en uno de los tiros quizás un poco trasero, pero el día no se prestaba a poder seguir rastros de sangre, pues se lavaba al momento de caer, y a pesar de ser buscado no pudimos dar con él que hubiera hecho las delicias del montero y del resto el contemplarlo.

Buen día también a pesar de las inclemencias para Juan Pablo Faria, que en el nº 3 de Los puertos del Rosal 1, abatió dos cochinos o para Natalio León, que compartía puesto con su mujer en el nº 1 de Los puertos del Rosal 2 y que según sus palabras fue el mejor puesto de su vida, pues le cumplieron al mismo más de 20 guarros que “pasaban como fantasmas en la niebla”, quedándose con uno de ellos o para el amigo Julio Fernández que fiel a su cita, a pesar de tener que pedir prestado un rifle porque el suyo con el agua se había enganchado el cerrojo y no podía abrirse, abatió un cochino con el arma de Raúl Pérez, o para Francisco Díez que en el nº 6 del sopie de las paredes abatió 2 venados.

Lo que formó un plantel de 17 jabalíes, 6 venados y 10 ciervas de gestión, en lo que fue un día más que aceptable para las inclemencias que tuvimos que soportar, pero que supo a poco conociendo como estaba la finca y que si no llega a ser por el tiempo sería una de las monterías más comentadas del año.

Pero gracias, gracias a todos los que trabajáis cada día para que podamos disfrutar de esta montería en El Puerto de San Blas, donde cada año crece la calidad y cantidad de los jabalíes y venados, gracias sobre todo a Juan Berrocal, a su hermano Francisco y a su padre Paco que echan muchas horas en la finca, para que todo salgo lo mejor posible, a la propiedad, gestores, postores y muleros por vuestra colaboración. Mención especial merecen las rehalas en un día como el que se nos presentó, pues desde que soltaron fue una ladra continua por el atestón de guarros que había en la mancha y que dirigidos magistralmente por Francisco fueron sacando los mismos hasta las posturas, muchos de los cuales se marchaban sin ni siquiera un disparo por lo que al final de la jornada eran más de la mitad los perros que faltaban y que hizo que la noche alcanzara a los rehaleros en su espera y a muchos dar otro viaje al día siguiente a buscarlos, por eso hoy quiero un reconocimiento especial para ésta gente porque una vez se demuestra que el rehalero no es negocio, sino afición.

Nos vemos en la próxima.

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